El saco de carbón

7 de octubre de 2009
Un día, Jaimito entró a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto.
Su padre, lo llamó. Jaimito, lo siguió, diciendo en forma irritada:

- Papá, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debió hacer lo que hizo conmigo.
Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de matarlo!

Su padre, un hombre simple, pero lleno de sabiduría, escuchaba con calma al hijo
quien continuaba diciendo:

- Imagínate que el estúpido de Pedrito me humilló frente a mis amigos. ¡No acepto eso!
Me gustaría que él se enfermara para que no pudiera ir más a la escuela.

El padre siguió escuchando y se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa, de donde
tomó un saco lleno de carbón el cual llevó hasta el final del jardín y le propuso:

- ¿Ves aquella camisa blanca que está en el tendedero? Hazte la idea de que es Pedrito y cada pedazo de carbón que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a él. Tírale todo el carbón que hay en el saco, hasta el último pedazo. Después yo regreso para ver como quedó.

El niño lo tomó como un juego y comenzó a lanzar los carbones pero como la tendedera estaba lejos, pocos de ellos acertaron la camisa.

Cuando, el padre regresó y le preguntó:
- Hijo ¿Qué tal te sientes?
- Cansado pero alegre. Acerté algunos pedazos de carbón a la camisa.

El padre tomó al niño de la mano y le dijo:
- Ven conmigo quiero mostrarte algo.

Lo colocó frente a un espejo que le permite ver todo su cuerpo.... ¡Qué susto!

Estaba todo negro y sólo se le veían los dientes y los ojos. En ese momento el padre dijo:

- Hijo, como pudiste observar la camisa quedó un poco sucia pero no es comparable a lo sucio que quedaste tú. El mal que deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por más que queremos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos y la suciedad siempre queda en nosotros mismos.

Ten mucho cuidado con tus pensamientos porque ellos se transforman en palabras.
Ten mucho cuidado con tus palabras porque ellas se transforman en acciones.
Ten mucho cuidado con tus acciones porque ellas se transforman en hábitos .
Ten mucho cuidado con tus hábitos porque ellos moldean tu carácter.
Y ten mucho cuidado con tu carácter porque de él dependerá tu destino.


Nota: Gracias a Angela Velasquez que con mucho amor compartió este cuentito conmigo. ¡Gracias Angela!

Ahora mismo hay valiosos tesoros a tu alcance

6 de octubre de 2009
Más por vivir

Ahora mismo, aunque todavía no los hayas descubierto, hay valiosos tesoros a tu alcance. Hay montones de cosas que algún día aportarán riqueza a tu vida, y de las que tú aún no estás enterado.

No importa dónde hayas estado, ni qué cosas hayas vivido hasta aquí, siempre hay mucho, mucho más por vivir. No importa lo que alguna vez hayas tenido y luego hayas perdido, siempre hay mucho más por ganar.

Aquello que en este momento podría parecer una fastidiosa frustración podría terminar convirtiéndose en una enorme bendición. Porque a cada instante y en la medida en que la vida sigue desarrollándose, tú tienes la oportunidad de sacar el mayor provecho de cualquier cosa con la que te encuentres.

Lo que podría sentirse como una debilidad podría también terminar transformándose en fortaleza. Lo que en otra circunstancia podría paralizarte, puede llegar a darte montones de razones para ponerte en movimiento.

Aunque sea mucho lo que ya hayas hecho queda mucho, muchísimo más por hacer. Ya sea que tu vida haya sido plena o vacía hasta ahora, hay aún innumerables maneras de darle más sentido
todavía.

Sea como fuere que la vida haya sido, hay mucho, muchísimo más por vivir. Y el momento de comenzar, con total determinación, es éste.

Fuente: http://motivaciondiaria.com/.
¡Gracias René Pablo por enviarme este precioso texto por mail!

Oración para sanarse

4 de octubre de 2009
Yo soy amor. Yo soy Salud. Yo soy paz.
Merezco ser amado. Merezco ser feliz. Merezco estar sano.
Hoy comienza mi sanacion de cuerpo, mente y espíritu.
Me perdono por los errores que cometí sin olvidar a ninguno, porque no soy culpable de nada, no pude ni supe actuar de otro modo en esos momentos.
Perdono a todas las personas por las que sentí algún enojo, las acepto porque no pudieron ser como yo quería, las libero y me libero del rencor para siempre.
Cancélalo definitivamente el pasado en el presente, para liberar mi futuro.
Dejo de juzgarme y de juzgar a los demás para siempre.
Entrego ahora mismo todo mi dolor, mis errores y mi enfermedad a ti, Dios Padre Santo, para que los trasformes en salud, amor y paz.
Acepto todo como esta ahora y con paciencia, para comenzar a sanarme definitivamente.
Merezco disfrutar del amor de mis seres queridos.
Padre, tu estas en mí, y yo en ti.
Por tu poder divino y tu amor dentro de mí, decido sanar mi cuerpo, mi mente y mi alma.
Abro mi corazón a tu amor purísimo que me envuelve con su luz radiante, revitalizando cada célula de mi organismo y cada pensamiento negativo, se convierte en positivo recreándome en una nueva vida llena de amor y alegría, que voy a compartir amando, comunicando todo lo que siento.
Deseo sanarme de todo corazón, para luego ayudar a sanar a los demás y cumplir así con mi misión de amor y comunicación de amor en esta vida.

¡GRACIAS PADRE QUE YA ES!