2 respuestas diferentes a la misma pregunta

8 de noviembre de 2010
Había una vez un anciano que pasaba los días sentado junto a un pozo a la entrada del pueblo.

Un día, un joven se le acercó y le preguntó:

- Yo nunca he venido por estos lugares... ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?


El anciano le respondió con otra pregunta:

- ¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de la que vienes?


- Egoístas y malvados, por eso me he sentido contento de haber salido de allá.

- Así son los habitantes de esta ciudad, le respondió el anciano.

Un poco después, otro joven se acercó al anciano y le hizo la misma pregunta:

- Voy llegando a este lugar. ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?

- ¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?

-Eran buenos, generosos, hospitalarios, honestos, trabajadores.

Tenía tantos amigos que me ha costado mucho separarme de ellos.

- También los habitantes de esta ciudad son así, respondió el anciano.

Un hombre que había llevado a sus animales a tomar agua al pozo y que había escuchado la conversación, en cuanto el joven se alejó le dijo al anciano:

- ¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta hecha por dos personas?

- Mira - le respondió, cada uno lleva el universo en su corazón.

Quién no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí.

En cambio, aquel que tenía amigos en su ciudad, encontrará también aquí amigos leales y fieles.


Porque las personas son lo que encuentran en sí mismas.
Encuentran siempre lo que esperan encontrar.

Fuente: Cuento Sufi

El tesoro espiritual es un descubrimiento solitario

2 de noviembre de 2010
Todos los maestros dicen que el tesoro espiritual es un descubrimiento solitario.

¿Entonces por qué estamos juntos? -preguntó uno de los discípulos a Nasrudin, el maestro sufi.

Ustedes están juntos porque un bosque siempre es más fuerte que un árbol solitario -respondió Nasrudin-.
El bosque mantiene la humedad del aire, resiste mejor a un huracán, ayuda a que el suelo sea fértil.

-Pero lo que hace fuerte a un árbol es su raíz.
Y la raíz de una planta no puede ayudar a otra planta a crecer.

-Estar juntos en un mismo propósito, es dejar que cada uno crezca a su manera; éste es el camino de los que desean comulgar con Dios.

Cuento Sufí

Tu capacidad de ayudar a otros

5 de mayo de 2010
Cuando se te presenta la oportunidad de ver el dolor de otra persona, es porque tienes la capacidad de hacer algo al respecto.

Sólo eres testigo de aquello que puedes cambiar.

Hoy, date cuenta del dolor que ves en las personas.

Pregúntate cómo puedes ayudar. Busca la respuesta y te será dada.

Podrás sentirla, recibirás discernimiento, sentirás a tu intuición guiándote.

Confía en ella.

Fuente: Afinación diaria de la conciencia del kabbalah.